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“¿Samplear el arte o el arte de samplear?”

  • Foto del escritor: Urbe
    Urbe
  • 25 sept 2021
  • 3 Min. de lectura

Por Maria Abad




La estructura de los instrumentales ha sido a través de los años objeto de críticas y estudio incluso en el ámbito legal. Dentro del hip hop uno de los elementos primarios es sin dudas el beatmaking, el cual sin ir demasiado lejos se refiere a “hacer beats"; es decir, un músico que hace composiciones musicales a partir de sampleos. Entendiendo estos como extracto de melodías pregrabadas y puestas en un vinilo para su consumo. Si bien es conocido que beatmaking es un concepto que surge posterior a los inicios del hip hop también lo es el hecho de que sus antecedentes datan de etapas recónditas aunque favorables, y te contamos por qué.


A principios del siglo XX en New Orleands, diferentes músicos relacionados al jazz tomaron la iniciativa de "samplear" durante sus presentaciones en directo pequeños fragmentos de melodías, progresiones o licks de composiciones de compañeros bajo caracteres de respeto, a modo de homenaje. Con el devenir de las ejecuciones y tras la aceptación que recibieron tales "préstamos en directo" se popularizó como broma interna entre músicos, contribuyendo además con embellecer los espectáculos y dar a conocer nuevos nombres en aquel panorama.


Durante la década de los 40s y popularizado por el compositor francés Pierre Schaeffer, se acercaba más la experimentación del sonido. Este influenciado por las nuevas costumbres dentro de la música utilizaba samples pregrabados y los manipulaba (loopeando, cambiando el pitch, subiendo la velocidad, bajándola, etc.) Todo favorecido tras la aparición de las cintas y las grabadoras.

A finales de la década y durante mediados de la siguiente se dio a conocer El Chamberlin, instrumento desarrollado e ingeniado por Harry Chamberlin. Dicho artefacto resultaba como un teclado electro-mecánico el cual disparaba loops en diferentes cintas con instrumentos pregrabados. A pesar de lo revolucionario de dicho invento y su impacto en el gremio, los altos costes de producción resultaron en una fabricación bastante limitada. Por esta razón Bill Fransen durante 1960-1970 tomó las riendas del Chamberlin tal y como se conocía y decidió llevarlo al siguiente nivel. Tras un contrato con Bradmatic,Ltd (Streetly Electronics) comenzaron a producirse en masa bajo el nombre Mellotron.

Para los 70s cuando Mellotron consolidaba su puesto dentro de cuanto realización musical refería, y con la aparición del HipHop y el rap a consecuencia, su camino y usos tomarían diferente iniciativa.


Los DJs del sur del Bronx le dieron una vuelta por completo a este concepto.

Comenzaron a samplear los vinilos en directo, utilizando sonidos previamente aislados. Esta técnica revolucionó el hip-hop. Frecuentemente se sampleaban y loopeaban break beats ya que favorecían una base rítmica momentánea ideal para rapear y bailar.

En 1976, Harry Mendel ideó el primer sampler digital monofónico, denominado Computer

Music Melodian. A poco de salir el propio Stevie Wonder adquirió uno y lo empleó en su

disco «Journey Through The Secret Life of Plants» de 1979. En ese mismo año Peter Fogerl y Kim Ryrie fabricaron el Fairlight CMI (Computer Musical Instrument)el cual constituía una máquina muy avanzada en su tiempo ya que además de polifónica resultaba un sintetizador digital y un DAW. Además incorporaba una pantalla táctil controlada con un puntero. Un instrumento al alcance de muy pocos, debido a su alto precio.


Los samplers digitales portátiles se dieron a conocer durante la década de los 80’s. Estos

resultaron ser los verdaderos culpables de hacer del sampler algo accesible a todo el mundo. Con el fin presunto a los precios prohibitivos, maquinarias pesadas o aparatos de uso complejo se dispersó alrededor del mundo la producción de este tipo de música, el

verdadero boom más allá del Bronx. Ya era posible la realización de infinidades de discos y proyectos musicales sin necesidad de un estudio. Productores de todo el mundo

acompañados de la serie MPC de Akai (MPC600) y E-MU SP-1200 dieron rienda suelta a la creatividad de quienes ya venían nombrándose Beatmakers.


Se conoce que el sistema básico de los mismos constaba de dos tornamesas y un mixer. Su modo de empleo resultaba en utilizar dos copias del mismo vinilo en dicho sistema para poder aislar una parte de una misma canción o melodía: el break. El break es el más estricto origen y base de la cual emerge toda la estética musical del sampleo tal y como lo concebimos hoy.


La tecnología a través de los años y con sus avances ha hecho mucho más sencillo el proceso de creación de forma general. Si bien ha puesto el nivel mucho más alto en cuanto a creatividad e innovación, hoy las posibilidades son infinitas y la popularidad de esta técnica está en constante crecimiento, pues prácticamente todo sonido es susceptible a ser captado por un productor. De este modo, hay cuestiones tomadas en cuenta a la hora de trabajar con el sonido, desde la tonalidad y el tempo hasta la coherencia armónica respecto del resto de su obra.

 
 
 

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